Consejos para la recuperación postraumática y postquirúrgica
El descanso adecuado, la hidratación, la nutrición y los pensamientos positivos son fundamentales para una recuperación completa.
El trauma es el resultado del daño a las células individuales, ya sea por cirugía, entrenamiento o lesión. Cuando una célula se irrita o se daña, sus membranas se rompen. Como resultado, los compuestos contenidos dentro de las paredes celulares se liberan en la matriz celular. Algunas de estas sustancias, como la histamina y las prostaglandinas, provocan inflamación, espasmos y dolor asociado.
La inflamación es la respuesta natural del cuerpo, caracterizada por enrojecimiento, hinchazón, calor, malestar y dolor. Cuantas más células se vean afectadas por la inflamación, mayor será el área del trauma y más intenso el dolor experimentado. En áreas extensamente dañadas por cirugía u otras heridas, se formará tejido cicatricial, lo que agravará la pérdida de la función tisular adecuada. La estrategia más eficaz es ayudar a alcalinizar el tejido dañado y ayudar a suprimir la respuesta inflamatoria.
Acelera y mejora tu proceso de curación
- Descanso o inmovilización del área afectada con una férula o un corsé removible
- Consumir agua energizada para evitar la deshidratación
- Ingesta adecuada de nutrientes, especialmente enzimas, vitaminas y minerales
- Sueño adecuado: tu cuerpo se repara durante el sueño.
Mejorando después de los procedimientos
El descanso o la inmovilización de la zona afectada ayuda a la recuperación. Podría ser aconsejable una férula o un corsé. (Por favor, consulta a tu proveedor de atención médica).
- Duerme tan a menudo como puedas. Tu cuerpo se repara durante el sueño. Muchas personas comprometen la velocidad de su recuperación al intentar levantarse y moverse demasiado pronto.
- Mantente hidratado. Los líquidos son importantes ya que ayudan a mantener tus tejidos hidratados. Intenta beber ocho tazas de líquido al día.
- No consumas bebidas con cafeína, ya que son diuréticas y hacen que el cuerpo pierda agua.
- Come bien. Los alimentos saludables son fundamentales para la reparación completa de tu cuerpo. La proteína es particularmente importante ya que contiene aminoácidos que ayudarán a construir tus tejidos. Considera un batido multivitamínico rico en proteínas (disponible en farmacias y supermercados).
- Piensa en positivo. Visualizar repetidamente tu pronta y completa recuperación puede ayudarte a mejorar más rápido y a mantener a raya la depresión.
Reduce tu riesgo de lesiones
- Ejercicio: los ejercicios de estiramiento y fuerza acondicionarán tus músculos y tejidos conectivos.
- Relájate: la tensión en los músculos aumenta el dolor. Ejercicios de respiración, música, visualización.
- Evita las drogas: aceleran la descomposición de los tejidos, incluido el cartílago articular.
- Ritmo: tómate descansos.
Tus músculos, huesos y otros tejidos responden al ejercicio aumentando su fuerza y masa. La actividad más beneficiosa para tu cuerpo es el ejercicio con peso, que te obliga a trabajar contra la gravedad. Los ejercicios con peso incluyen caminar, trotar, hacer senderismo, subir escaleras, levantar pesas, jugar tenis y bailar.
Desarrollar la fuerza muscular te ayudará a mantener un mejor equilibrio y a ser más flexible. Esto puede ayudar a prevenir caídas que podrían causar fracturas óseas y otras lesiones. Si experimentas dolor intenso, tu elección de ejercicio puede ser limitada. La natación u otro ejercicio realizado en el agua reducirán el impacto en tu cuerpo y probablemente serán menos dolorosos.
Tu médico te informará del período de tiempo que necesitarás inmovilizar las áreas afectadas por la cirugía o lesión. Después de este período, hay muchas cosas que puedes hacer para disminuir el riesgo de lesiones. La mayoría de estas incluyen fortalecer el área con estiramientos y ejercicios adecuados, y reducir la tensión en tus músculos y tejidos conectivos.
Aprende a relajarte
Liberar la tensión en los músculos que rodean el área del traumatismo ayuda a reducir el dolor. Prueba ejercicios de respiración profunda, escucha música o cintas de relajación, o visualiza una actividad placentera como tumbarte en la playa o darte un baño caliente. Desarrollar habilidades de relajación puede darte una mayor sensación de control sobre el dolor y una perspectiva más positiva.
Evita la ingesta crónica de medicamentos que aceleran la degradación de los tejidos
Ciertos medicamentos, como el ASA, pueden contribuir a la degradación de las estructuras tisulares, incluido el cartílago articular.
Ajusta tu ritmo
Recuerda ajustar tu ritmo al realizar trabajos pesados o prolongados y asegúrate de tomar descansos frecuentes. El ajuste del ritmo permite que los músculos debilitados tengan la oportunidad de recuperarse.
La importancia del ejercicio
Tus músculos, huesos y muchos otros tejidos responden al ejercicio volviéndose más fuertes. La actividad más beneficiosa para tu cuerpo es el ejercicio con peso, que te obliga a trabajar contra la gravedad. Los ejercicios con peso incluyen caminar, trotar, hacer senderismo, subir escaleras, levantar pesas, jugar tenis y bailar. Tus músculos y huesos responden al ejercicio aumentando su fuerza y masa. Desarrollar la fuerza muscular te ayudará a mantener un mejor equilibrio y a ser más flexible. Esto puede ayudar a prevenir caídas que podrían causar fracturas óseas y otras lesiones. Si experimentas dolor intenso, tu elección de ejercicio puede ser limitada.
Nadar u otros ejercicios realizados en el agua reducirán el impacto en tu cuerpo y probablemente serán menos dolorosos. Si bien el ejercicio es bueno para alguien con osteoporosis, es importante no ejercer una tensión repentina o excesiva sobre tus huesos. Tu médico puede recomendarte ejercicios específicos para fortalecer y apoyar tu espalda, lo que te ayudará a reducir el riesgo de fracturas. Consulta siempre a tu médico antes de comenzar un programa de ejercicios. Él o ella pueden derivarte a un fisioterapeuta que puede aconsejarte sobre las formas de ejercicio que probablemente sean útiles y aquellas que podrían ser perjudiciales. El ejercicio ayuda a reducir el dolor, inhibe una mayor degradación ósea y puede ayudarte a mantener un peso saludable.
Prevención de caídas
La prevención de caídas es particularmente importante para las personas con osteoporosis, ya que las caídas aumentan la probabilidad de fracturarse un hueso en la cadera, la muñeca, la columna vertebral u otra parte del cuerpo. Además de los factores ambientales enumerados a continuación, las caídas también pueden ser el resultado de una visión y/o equilibrio deteriorados, enfermedades crónicas que afectan el funcionamiento mental o físico y ciertos medicamentos como sedantes y antidepresivos. Si tienes osteoporosis, es importante que estés consciente de cualquier cambio físico que puedas estar experimentando que pueda afectar tu equilibrio o la forma en que te mueves. Estos cambios deben discutirse con tu médico u otro profesional de la salud.
Algunos consejos para ayudar a eliminar los factores ambientales que provocan caídas incluyen:
Cuando estés al aire libre
- Usa un bastón o andador para aumentar la estabilidad.
- Usa zapatos con suela de goma para mejorar la tracción.
- Camina sobre la hierba cuando las aceras estén resbaladizas.
- En invierno, considera llevar sal o arena para gatos para esparcir en las aceras heladas.
- Usa alfombras para aumentar la tracción en áreas exteriores resbaladizas como patios.
Cuando estés en interiores
- Mantén las habitaciones libres de objetos, especialmente los suelos.
- Limpia los derrames del suelo. Los suelos muy pulidos pueden volverse particularmente resbaladizos si están mojados.
- Usa zapatos de apoyo y de tacón bajo.
- Evita caminar con calcetines, medias o pantuflas. Usa calzado con "suelas antideslizantes".
- Asegúrate de que las alfombras y tapetes tengan una base antideslizante o estén clavados al suelo.
- Asegúrate de que las escaleras tengan pasamanos en ambos lados y que los huecos de las escaleras estén bien iluminados.
- Instala barras de apoyo en las paredes del baño cerca de la bañera, la ducha y el inodoro.
- Usa una alfombrilla de goma para el baño o calcomanías en la ducha o la bañera. Limpia con frecuencia para eliminar la suciedad de jabón resbaladiza.
- Mantén una linterna con pilas nuevas junto a tu cama.
- Si usas un taburete para acceder a áreas difíciles de alcanzar, asegúrate de que sea resistente, con pasamanos y escalones anchos.
- Considera usar un teléfono inalámbrico para evitar tener que correr para contestar el teléfono. Llévalo contigo para poder pedir ayuda si te caes.
Posiciona las articulaciones con sensatez
Usa tu espalda, brazos y piernas para evitar ejercer una tensión adicional en las articulaciones. Por ejemplo, lleva una carga pesada cerca de tu cuerpo. Usar barras de apoyo y asientos de ducha en el baño puede ayudarte a conservar energía y evitar caídas. Usa tus articulaciones más grandes y fuertes para soportar el peso de las cargas. (Por ejemplo, usa un bolso de hombro en lugar de uno de mano). Evita permanecer en la misma posición durante largos períodos de tiempo.
¿Acetaminofén después de una cirugía o traumatismo?
- Recomendado para dolor leve a moderado (Tylenol, Panadol, Exdol, etc.)
- El acetaminofén es solo un analgésico
- No tiene propiedades antiinflamatorias
- No afecta la coagulación adecuada
La codeína se prescribe a menudo después de una cirugía, cuando es poco probable que el dolor se controle solo con acetaminofén.
Problemas que ralentizan tu proceso de rehabilitación
- Inflamación prolongada: reparación menos efectiva de los tejidos dañados
- Aumento del tejido cicatricial: resulta en un tejido más débil y menos flexible
- Infección: aumento de la hinchazón, curación lenta y degeneración de los tejidos
- Reducción de la circulación, el suministro de oxígeno y el drenaje de los tejidos: mala cicatrización de las heridas
- Condiciones existentes que ya afectan la curación, como diabetes, hipotiroidismo y síndrome de Cushing.